La construcción sostenible ha dado un salto cualitativo con la aparición del estándar Passivhaus, un modelo que va mucho más allá del cumplimiento normativo tradicional. Su principal objetivo es minimizar el consumo energético del edificio manteniendo un confort térmico superior durante todo el año, sin necesidad de recurrir a sistemas de climatización convencionales de gran potencia.
Aplicable tanto en obra nueva como en rehabilitación, la certificación Passivhaus ha ganado terreno en Europa y empieza a consolidarse con fuerza en países como España. Su enfoque se basa en la eficiencia extrema, el diseño pasivo y un riguroso control de calidad durante todas las fases del proyecto. Lejos de ser una moda, se trata de una metodología técnica con resultados medibles y duraderos.
¿Qué es la certificación Passivhaus?
El estándar Passivhaus (o Passive House) es una certificación energética originada en Alemania a principios de los años 90, desarrollada por el Passive House Institute (PHI). Su objetivo es diseñar y construir edificios con un consumo energético tan bajo que puedan mantenerse confortables todo el año casi sin calefacción o refrigeración convencional.
Para conseguir esta eficiencia, el edificio debe cumplir con una serie de exigencias técnicas, que se centran principalmente en el control del aislamiento, la hermeticidad, la ventilación con recuperación de calor y la eliminación de puentes térmicos. Todo esto se traduce en una demanda energética muy reducida, tanto en calefacción como en refrigeración.
Un edificio Passivhaus puede llegar a consumir hasta un 90 % menos energía que una construcción convencional. Y lo más importante: todo esto sin renunciar al confort, la durabilidad o la calidad de los materiales.
Criterios clave para alcanzar el estándar Passivhaus
Para que un edificio obtenga la certificación Passivhaus, debe cumplir con una serie de parámetros técnicos exigentes, medidos y verificados a través de cálculos y ensayos específicos. Estos son los principales:
- Demanda de calefacción ≤ 15 kWh/m² al año
- Demanda de refrigeración ≤ 15 kWh/m² al año
- Demanda de energía primaria ≤ 60 kWh/m² al año
- Tasa de renovación de aire ≤ 0,6 renovaciones/hora (medido mediante ensayo blower door)
Estos criterios se aplican independientemente del clima, lo que obliga a adaptar el diseño y la ejecución del edificio a las condiciones locales, sin perder de vista los objetivos globales del estándar.

Beneficios reales de construir bajo el estándar Passivhaus
Más allá del ahorro energético, vivir o trabajar en un edificio Passivhaus supone una mejora considerable en el bienestar diario y en la sostenibilidad global del proyecto. Algunos de los beneficios más destacados incluyen:
- Confort térmico estable todo el año: sin corrientes de aire, puntos fríos ni sobrecalentamientos.
- Calidad del aire interior superior: gracias a los sistemas de ventilación mecánica con recuperación de calor.
- Reducción drástica del gasto energético: tanto en calefacción como en refrigeración.
- Longevidad del edificio: los materiales y soluciones constructivas tienen mayor durabilidad.
- Reducción de la huella de carbono: menor consumo implica menores emisiones.
- Valor añadido al inmueble: creciente demanda de viviendas con certificaciones sostenibles.
Además, los edificios Passivhaus están diseñados para funcionar bien a largo plazo, sin depender de equipos costosos ni complicados de mantener, lo que facilita su operación y mantenimiento.
Ámbitos de aplicación del estándar Passivhaus
Aunque inicialmente se desarrolló para viviendas unifamiliares, hoy en día el estándar Passivhaus se aplica a una gran variedad de tipologías edificatorias:
- Edificios plurifamiliares
- Oficinas y centros de trabajo
- Colegios, guarderías y centros educativos
- Hoteles y residencias
- Centros deportivos
- Rehabilitaciones energéticas con el estándar EnerPHit
Este nivel de adaptabilidad ha convertido a Passivhaus en una referencia técnica para arquitectos, ingenieros y promotores que buscan ir más allá de los mínimos normativos.
Cómo se certifica un edificio Passivhaus
El proceso de certificación Passivhaus no es automático ni declarativo, sino que requiere una evaluación técnica detallada, acompañada de ensayos y verificación de cumplimiento. Las fases principales del proceso son:
- Diseño con software PHPP: herramienta de cálculo energética específica para Passivhaus.
- Asesoramiento técnico y acompañamiento de un diseñador o consultor certificado.
- Verificación de la ejecución durante la obra: control de detalles constructivos críticos.
- Ensayos obligatorios, como el blower door test para comprobar la hermeticidad.
- Auditoría final y emisión del certificado por una entidad acreditada por el PHI.
Todo este proceso asegura que el edificio realmente cumple con los parámetros y no se basa en estimaciones o simulaciones genéricas.
Diferencias entre Passivhaus y otras certificaciones
A diferencia de sistemas como BREEAM o LEED, que evalúan múltiples categorías como materiales, gestión de residuos o movilidad, el estándar Passivhaus se enfoca exclusivamente en la eficiencia energética y el confort interior. Esto le permite ser extremadamente riguroso en estos aspectos, lo que lo convierte en el más exigente en cuanto a consumo energético.
Otra diferencia clave es que Passivhaus no otorga puntuaciones por categorías, sino que exige el cumplimiento total de todos sus criterios. Si un solo parámetro no se cumple, no se obtiene la certificación.
Esta exigencia técnica se traduce en garantías reales para los usuarios, que saben que su edificio ha pasado por un control riguroso y objetivo.
La eficiencia energética no es una opción, es un estándar
A medida que las normativas se endurecen y los costes energéticos aumentan, el modelo Passivhaus se posiciona como una solución realista, técnica y rentable para afrontar los desafíos de la edificación del presente y del futuro. No se trata solo de consumir menos, sino de construir mejor, con más calidad, más confort y más respeto por el entorno.
Optar por este estándar es apostar por un nuevo modelo de construcción que mejora la vida de las personas y reduce la carga sobre el planeta. Y lo mejor de todo: ya no es un concepto lejano o experimental, sino una realidad en múltiples proyectos.
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